viernes, 4 de enero de 2013

Heavy: mujeres bateras del metal

"Caballeros, reconozcámoslo: con La noche más oscura, probablemente la película-macho más jodidamente viril de la historia del cine, ese martillo pilón llamado Kathryn Bigelow acaba de tomar al asalto la última fortaleza que nos quedaba en pie a los hombres: la del mito cinematográfico de los valores masculinos...
Pero no todo está perdido. Una aldea poblada por irreductibles trogloditas cuya única habilidad en esta vida consiste en aporrear cosas con un mazo y con la precisión de un reloj atómico resiste ahora y siempre al invasor. Son los baterías de metal. Un terreno tradicionalmente vetado a la mayoría de las mujeres por razones estrictamente físicas: hace falta ser un auténtico percherón con el cerebro de una ameba y los muslos de un buey para hacerle frente a los técnicamente exigentes y muy agotadores dobles bombos y blast beattípicos del grindcore, el death metal o el black metal...
Si a ustedes les suenan los nombres de MastodonSepultura,Enslaved o Opeth ya sabrán de lo que estoy hablando...
Que un soberbio tronco con baquetas como Keith Moon aparezca regularmente en las listas de los mejores baterías de la historia es un buen ejemplo de lo dicho. No se suele mostrar tanta piedad con las baterías femeninas. Con Meg White, por ejemplo. A la batería de los White Stripes se la solía acusar siempre de demasiado elemental. “No es más que el metrónomo de Jack White”, decían de ella sus detractores. Nadie, eso sí, podía negarle la eficacia. Y lo mismo se decía de Moe Tucker. Aunque ahora, 40 años después, resulta prácticamente imposible imaginar una sola canción de la Velvet Underground sin los ritmos monolíticos y cavernícolas que esta buena mujer extraía de su batería...
orque ya pueden ir olvidándose de la aldea de irreductibles trogloditas. Una nueva generación de jovencísimas, tremendas y muy contundentes féminas proliferan en Youtube y por las salas de conciertos de todo el mundo aporreando baterías con la misma sutileza con la que Cthulhu aplasta cráneos o con la que Belcebú aporreará las puertas del paraíso el día del Juicio Final. Ya se lo digo yo: una tipa de estas sería una anomalía estadística. Dos, una casualidad. Pero tres son una tendencia...


1. Lux Drummerette es la batería de la banda de psychobilly Nekromantix y de la banda de thrash metalSacred Storm. Nada por lo que deban perder el oremus. Eso, el oremus, mejor lo pierden por su hipnótica interpretación del (técnicamente complejo) Blood and Thunder de Mastodon...

Por no hablar de su versión del Painkiller de Judas Priest calzando tacones de aguja. Si a estas alturas no se han enamorado, es que son ustedes una maleta...



2. La australiana Caitlin Thomas tiene 22 años y parece salida de un casting de Las vírgenes suicidas. Hasta que coge las baquetas y se atreve con el muy psicodélico Inertiatic ESP de Mars Volta, otro reducto de lo macho cuyos muros son derribados como si fueran mantequilla...



3. Meytal Cohen (no es un seudónimo: Meytal es un nombre habitual en Israel) se atreve nada más y nada menos que con el Master of Puppets de Metallica, la canción que suele aparecer en lo más alto de todas las listas de las mejores canciones de metal de la historia. Si vas a profanar, hazlo a lo grande: sonriendo y descalza...

4. Aquí hago trampas. Emmanuelle Caplette es con diferencia la mejor del lote, pero su querencia por el metal es tangencial. Quédense con su versión del Hysteria de Muse.

5. Volvemos al metal extremo. La bosnia Tamara Tadic, de 23 años, no toca nada por debajo de los 150 BPM. Esta versión del Angel of Death de Slayer se la cascó con apenas 20 años.
...
7. Fumie Abe, 148 centímetros de colegiala japonesa metalera clavando el Mouth of War de Pantera..."

 Porno para baterías

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